La tradición de nuestro país nos ha llevado a emparentar el concepto de lectura con el de decodificación de signos lingüísticos, es decir, con el conocimiento y reconocimiento del poder fonético, morfológico, sintáctico y semántico de esos signos. Al asignar a la lectura una mera consideración de instrumentos para el aprendizaje de la lengua la hemos alejado de la función que verdaderamente tiene, puesto que la lectura es todo un proceso mental que faculta al individuo para apropiarse del saber cultural propio y del universal. La lectura juega un papel fundamental en el desarrollo del lenguaje y por tanto, en la capacidad de aprender, y ya conocemos la relación que existe entre aprendizaje y educación, en términos de formar individuos en capacidad de alterar las relaciones sociales y de poder transformar la realidad.
La escolaridad de los niños se inicia con la adquisición del lenguaje escrito, que se lleva a cabo mediante métodos que le enseñan a reconocer el código lingüísticos como el método silábico o el método fonético, los cuales intentan facultar al niño para que repitan y asocien signos con sonidos.
Todavía es evidente que el texto escrito hace parte de nuestro sistema de comunicación. Sin embargo, invenciones recientes como el teléfono, el radio, el cine y la televisión han comenzado a diputarse esa hegemonía casi total de la escritura en la comunicación formal. Hay géneros literarios que han desaparecido casi que por completo, como las cartas personales, remplazadas por el teléfono, o los relatos de viajes que carecen de interés al vigor de las imágenes del cine o la televisión y la comunicación creativa o recreativa ha sido profundamente alterada.
Los jóvenes de hoy dedican mucho más tiempo a ver a sus héroes imaginarios en cine o televisión que a leer sus aventuras.
Es cierto que algunas actividades que adoras no se han dejado seducir al mundo audiovisual por ejemplo: la poesía se lee, aunque hay gente quienes le prefieren, y hay buenas razones para ellos en grabaciones. Este paso a una sociedad en la que la imagen y el medio audiovisual van adquiriendo una reciente fuerza frente al texto escrito ha producido toda clase de valoración para algunos, y no le faltan evidencias a su favor; este proceso amenaza los fundamentos de nuestra cultura moderna y abre el camino a una manipulación mucha mas cruda a las personas para su objetivo, sobre todo para cambiar de habito.
La ventaja de sugerir que la literatura puede referirse, en todo caso, tanto lo que la gente hace con lo escrito como a lo que el escrito hace con la gente (Lévinson Terry) introducción ¿Qué es la literatura? (Pág. 18 párrafo 1) por consiguiente podríamos decir que la literatura es un discurso no pragmático). Al contrario de los libros de Biología o los recados que se dejan para el carnicero. La literatura carece de un fin práctico inmediato, y debe referirse a una situación de carácter general.
Algunas veces no siempre pueden emplear un lenguaje singular como si se propusiera dejar fuera de duda ese hecho, como si deseara señalar que lo que entra en fuego es una forma de hablar sobre una mujer en vez de una mujer en particular, tomada de la vida real. Este enfoque dirigido a la manera de hablar y no a la realidad de aquello sobre lo cual se habla, a veces se interpreta como si con ello se quisiera indicar que entendemos por literatura cierto tipo de lenguaje autorreferente, un lenguaje que habla de si mismo.
En buena parte lo que se clasifica como literatura el valor verdad y la pertinencia practica de lo que se dice se considera importante para el efecto total. Pero aun si el tratamiento no pragmático del discurso es parte de lo que quiere decirse con el término literatura a la forma en que alguien decide leer, no a la naturaleza de lo escrito.
Hay ciertos tipos de textos, poemas, obras dramáticas, novelas que obviamente no se consiguieron con fines pragmáticos pero ellos no garantizan que en realidad vayan a leerse adoptando ese punto de vista.
Es verdad que muchas de las obras que se estudian como literatura en las instituciones académicas fueron construidas para ser leídas como literatura, pero también es verdad que muchas fueron construidas así. Un escrito puede comenzar a vivir como historia o filosofía y, posteriormente, ser clasificado como literatura; o bien puede empezar como literatura y acabar siendo apreciado por un valor arqueológico. Algunos textos nacen literarios; a otros se les impone el carácter literario. A este respeto puede contar mucho más la educación que la cuna.
La palabra valor es un término transitorio; significa lo que algunas personas aprecian en circunstancias específicas basándose determinados criterios y a la luz de fines preestablecidos. No hay obras ni tradiciones literarias valederas, por si misma, independientemente de lo que sobre ella se haya dicho o se vaya a decir.
Según lo anterior, el lenguaje se constituye como una capacidad esencial del ser humano el cual se caracteriza por poseer un doble valor, uno, subjetivo, y otros social, resultante de asumir al ser humano desde una doble perspectiva: la individual y la social.
El lenguaje tiende a tener un valor subjetivo para el ser humano, como individuo, en tanto se constituye en una herramienta cognitiva que le permite tomar posesión de la realidad en el sentido que le brinda la oportunidad de diferenciar los objetos entre si, a la vez que diferenciarse frente a esto y frente a los otros individuos que lo rodean para tomar conciencia de si mismo.
